sábado, 21 de agosto de 2010

I´m in love with my car

Nunca he sido un fanático de los coches. He tenido tres, un Seat 127, un Renault 11 y un Nissan Almera, que me han llevado y me han traído. Y he conducido una infinidad. Alquilados, prestados, de familiares y de amigos. Pero jamás he sentido nada especial por un habitáculo de metal con un volante y cuatro ruedas. Jamás hasta haber conducido un Mustang.


Algún día será mio, no alquilado...

Con el Pony Car fuimos a Carmel y recorrimos más de 400 kilómetros. Con él sentimos el placer del aire en el cogote, la gozada de su inmensa palanca de cambios, de sus seis cilindros, sus cuatro mil centímetros cúbicos y sus doscientos caballos amaestrados. El orgullo de su diseño eterno y las miradas de envidia allá donde quiera que te detengas, incluso aunque el paisaje sea impresionante.


El ciprés solitario en 17 Miles Drive...

Hoy, por primera vez en mi vida, entiendo perfectamente la canción de Queen... I´m in love with my car...




Enamorados...

Mañana nos vamos a Las Vegas, de forma que será difícil actualizar este blog. Aun así, a través de Twitter seguiré contando el viaje siempre que encuentre una Wifi, cosa que en USA es bastante fácil. Y a la vuelta, el próximo martes, prometo escribir sobre Carmel y sobre el viaje hacia la pecaminosa ciudad del juego.

(Recordad, necesito que dejéis UN VOTO DIARIAMENTE. No nos vamos a rendir. Aunque parezca imposible, todavía quedan días para conseguir llegar a la final. Y con vuestra ayuda ¡podemos conseguirlo!)

1 comentarios:

etrujillo dijo...

Las Vegas es una de las ciudades que me gustaría visitar si un día voy a USA. Que lo disfrutes.
Chuty

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