miércoles, 16 de marzo de 2011

Malta, una visita rápida. Parte 3 (y última)

Es tu último día en la isla y todavía te queda mucho por ver. De forma que hoy vamos a dirigirnos a una de las ciudades más bellas de Malta: Mdina. La ciudad del silencio es un monumento en sí misma y no puedes perderte pasear por sus calles.


Una de las calles de Mdina...

Para llegar a Mdina puedes coger el autobús nº 65. Acomódate como mejor puedas ya que Mdina es la última parada y es un trayecto que durará fácilmente media hora larga. Es momento de disfrutar con el paisaje de la Malta interior, mientras vas recorriendo pequeñas poblaciones que muestran preciosas casas y palacetes e inmensas iglesias. Seguro que ya te has dado cuenta, pero en Malta la iglesia más humilde supera en tamaño y fastuosidad a muchas catedrales españolas.

Una vez en Mdina recorre las calles sin prisa y procura alejarte de los ríos de turistas que sólo pasean por la calle principal. Fíjate hasta en el último detalle y sobre todo respira la tranquilidad que parece llevar a un pasado que se hubiera detenido. Aprovecha a probar alguna tarta de la repostería local y no dejes de admirar las vistas desde la muralla. No tengas prisa en abandonar Mdina y cuando lo hagas pon rumbo a Rabat.


Las vistas desde la muralla...

Mdina era la antigua capital de Malta aunque en ella vivían los caballeros. La "plebe" vivía en Rabat, que está situada a pocos metros de la ciudad fortificada. Tras el cambio de capitalidad a La Valletta entró en decadencia, aunque todavía pueden verse vestigios de un pasado glorioso. Rabat es una población importante y mucho menos turística que Mdina, ya que los visitantes apenas se aventuran por sus calles, salvo para ver las catacumbas de San Pablo y Santa Agueda o el convento de los Carmelitas. Al igual que en Mdina se saborea la realidad de un entorno muy diferente al costero. Si ya es hora de tomar una cerveza hazlo en alguna de las terrazas que jalonan la ciudad y fíjate en cómo se comportan los malteses sentados viendo el tiempo pasar o acudiendo a sus queaceres. Si crees que es pronto para dar una oportunidad a la CISK dásela al café. Puedes encontrar algunos cafés que sirven un expresso o un capuccino como si estuvieras en la misma Roma.


Si no te haces una foto aquí es que no has estado en Mdina...

Es momento de volver a Sliema, de forma que sube de nuevo desde Rabat a la entrada de Mdina, apenas a 300 metros, para coger el autobús. Si son la una de la tarde aproximadamente vas a estar en el Strand de Sliema en torno a las 13:30. Si es un poco más tarde, no te preocupes. Porque vas a comer algo suave. Y es que no puedes marcharte de Malta sin probar los pastizzi. Son pequeños pasteles de hojaldre rellenos de queso o de crema de guisantes. Muy baratos y deliciosos. Recuerda que la comida rápida local no tiene por qué ser mala y que de hecho es interesante probarla. En los bares que hay en el Strand verás algunos con pastizzi que, si bien no son tan "auténticos" como las pequeñas pastizzerias que hay por toda la isla, pueden permitirte sentarte en su terraza, comerlos con calma y prepararte para la última excursión.


Este es precioso pero hace cruceros de un día tan solo...

Hasta ahora has hecho bastante el "turis" pero te aconsejo que hagas la última "turistada": un breve viaje en barco. Para muchos puede ser una horterada montarse en un barquito y recorrer alguna parte de la isla, pero Malta es mar y perder la oportunidad de dar una vuelta en barco es una absoluta pena. Por ello te aconsejo que vayas al embarcadero y hagas la excursión de los puertos ( o cualquier otra que puedas ver que son interesantes). No es barato, de acuerdo. Estarás rodeado de turistas. Pero olvídate por un momento de eso y disfruta viendo los puertos naturales de Malta de otra forma mientras va atardeciendo.


Acercarte por mar vale la pena...

Incluso si te parece que es demasiado caro o no te apetece dedicar tanto rato a navegar puedes ir a Valletta en ferry, un trayecto muy breve y que, por 5 €, al menos te permitirá sentirte como un navegante maltés antes de encarar las últimas horas de tu viaje.

Una vez te hayas graduado como lobo de mar es factible que tu apetito se haya abierto. Es momento de tu última cena en la isla. Y ya que estás en el embarcadero de vuelta vamos a cenar en Ta´Kris, un pequeño restaurante maltés con pocos platos y lo suficientemente escondido como para quitarte de encima la sensación de estar rodeado de guiris. Si no lo has hecho todavía te aconsejo que pruebes la Bragioli, parecida a nuestras albóndigas pero alargadas y más grandes o si prefieres pescado te decantes por el Sea Bass.


La foto no hace justicia. El sea bass, delicioso...

Ahora ya has terminado casi tu fin de semana. El resto del tiempo que te queda lo dejo a tu albedrío. Pero recuerda que para llegar al aeropuerto necesitarás al menos una hora y cuarto desde tu hotel si vas en autobús y si todavía los vuelos de Ryanair salen a primera hora (en abril cambiarán su horario) convendría que estés dispuesto para madrugar.


Estos cielos te despedirán... y seguirán esperándote...

Han faltado muchas cosas por ver. No ha dado tiempo a viajar a Gozo y encontrarse en la isla hermana que tan distinta es de Malta. Ni en la diminuta Comino, donde la foto en Blue Lagoon se convierte en la postal indispensable para dar envidia a los amigos. No hemos visitado The Blue Grotto, uno de los entornos naturales más impresionantes de la isla, ni el Hypogeo, joya del arte megalítico. Tampoco hemos pasado por el parque de atracciones en que se convirtió el escenario de la película de Popeye ni por las decenas de calas que tiene Malta. Te falta sin duda mucho por disfrutar, de forma que cuando el avión comience a elevarse y eches una mirada a esta pequeña isla desde lo alto piensa que la vuelta ofrecerá aun más placeres y cosas por disfrutar...

miércoles, 2 de marzo de 2011

Malta, una visita rápida. Parte 2

¿Qué tal has dormido? Si no te pasaste con el Bajtra (el licor de chumbera que hace las veces de nuestro patxarán) seguramente muy bien. Es ahora momento de levantarte y salir a hacer una visita absolutamente necesaria: Marsaxlokk. Seguro que habrás visto ya en guías de Malta la estampa de sus barcos de pesca, los luzzu, pintados con brillantes colores y coronados con el ojo de Osiris. Pues en Marsaxlokk te vas a cansar de verlos. Grandes y pequeños, fondeando la bahía que se abre ante uno de los pueblos más bonitos de Malta.

Todos los domingos se realiza un mercado que es bastante popular y en el que, si te has levantado temprano, puedes comprar pescado. Eso sí, como llegues más tarde de las diez de la mañana poco pescado verás. Aunque, bien mirado, no creo que vayas a hacértelo en la habitación del hotel. Pero si lo que te gusta es ver a los frutos del mar recién pescados, recuerda, has de madrugar.


Los luzzu fondeados en la bahía de Marsaxlokk

Para llegar a Marsaxlokk puedes hacerlo desde Valletta, cogiendo el autobús 27 o desde Sliema, en el 627. El bus de Sliema suele ir cargado hasta arriba de turistas, especialmente entre las 9:30 y las 11:30, de forma que yo de ti intentaría cogerlo lo más arriba posible (al lado de Fortizza puede ser una buena opción). Si no puedes encontrarte con que el autobusero decida no parar a recoger viajeros, o peor aún, tener que hacer el camino de pie. Y esto último, sinceramente, no se lo recomendaría a nadie…

El trayecto dura aproximadamente media hora y una vez en Marsaxlokk baja al puerto (que no tiene pérdida desde donde te deja el autobús) y disfruta mezclándote con los malteses y las gentes de cien naciones distintas. Los aromas y las conversaciones son increíbles. Y aunque pueda parecer un mercado pequeño, comparado con cualquiera de los de España, seguro que las sensaciones no te van a defraudar.


Si madrugas, podrás ver los pescados recién desembarcados...

Tras patear el mercado búscate una terraza para echar el vermú. Aquí no se llama así, pero como a cualquier hora que vayas verás a guiris soplándose pintas no quedarás mal si les imitas. Eso sí, recuerda que un par de pintas de cerveza es un litro de líquido y que si no estás acostumbrado lo mismo llenas el buche demasiado y luego no puedes darte un homenaje.

Y es que no hacer fonda en cualquiera de los restaurantes de Marsaxlokk sería un pecado. Los hay para todos los gustos y en general con precios razonables (estás de turismo, así que estírate un poco y disfruta). Yo te recomiendo que pruebes comer en Ir-Rizztu. Te aseguro que no es el más bonito. Más bien parece una cutre casa de comidas. Pero si echas un ojo verás que está a reventar… de malteses. Los platos, de todo tipo, aunque obviamente disfruta el pescado. Y como siempre, si tienes dudas, pregunta. Les encanta aconsejarte. Si ves que lo que te indican no se ajusta a tu presupuesto, que te den otra recomendación, pero déjate llevar por ellos (si aun así no te convencen, el pulpo está simplemente delicioso).

En Ir-Rizztu puedes reservar. Ahora bien, si piensas que te van a respetar la reserva es que crees que estás en el Barrio de Salamanca. Así que no esperes a comer a las cuatro de la tarde (entre dos y tres de la tarde podrás hacerlo sin ningún problema) y no desesperes si tardan en colocarte en una mesa. Al final valdrá la pena.


Medina, un vino que no es el mejor, pero que se deja beber...

Imagino que beberás algún vino de la isla. Merece la pena probarlos. Aunque aquí si te aconsejaría que no escatimes en el precio ya que, en general, los mejores son carillos. Eso sí, trata de probar la uva de la isla, la variedad girgentina, una rareza interesante.

Tras la comida recorre el pueblo sin prisas (pero sin olvidar que los autobuses regresan cada hora y que cuanto más tarde más lleno irá). Tiene rincones muy auténticos, como todo Malta. Y cuando estés preparado vuélvete hacia Sliema.

Una vez en Sliema nos vamos a bajar en el Strand. No tiene pérdida, ya que es la zona en la que salen los barcos de Captain Morgan y desde donde se observa la impresionante vista de Valletta y la catedral de San Pablo. Recorre el Strand sin prisas, observando Valletta enfrente, a ser posible con la caída del sol, mientras al frente se abre el maravilloso Mediterráneo. Imagínate oteando la llegada de turcos o piratas. Siéntate y disfruta de ese momento.


Entre el mar y tu un capitán tan sólo...

Ummm… ¿vuelves a tener sed? Desanda el Strand y acércate a Tre-Angeli, una estupenda cervecería en la que podrás echarte una pinta a 2 € e incluso picar algo si te va entrando hambre. Pero no cenes todavía. Tras esa cervecita te propongo que subas hacia Tower Road de nuevo, hacia Fortizza si te sirve mejor de referencia, y que un poco más adelante entres en Le Malte. Es un pequeño restaurante maltés en el que si no entras en tu estancia en la isla estarás perdiéndote una maravilla.

Tal vez te queden ganas de echarte una copilla por esa zona. Si eres así, además de tener un hígado a prueba de bombas si te has pimplado todo lo que te he aconsejado, puedes intentarlo en Fortizza (ya que te sirve como referencia puedes darte una vuelta por él. Verás bastante gente guapa) o probar justo en frente, en el Times Square, un pub irlandés muy frecuentado por guiris bolingas pero simpaticotes, junto al Hotel Preluna.

De todas formas ve pensando que mañana es tu último día en la isla y te vas a dar un tute gordo, de forma que convendría que no te acostaras muy perjudicado….

martes, 1 de marzo de 2011

Malta, una visita rápida. Parte 1

No tenía muy claro si escribir o no esta serie de post, ya que en los últimos días estamos viendo a muchos españoles ejercer de "españoles" en Malta (y los que nos quedan cuando se acerque el verano y empiecen a llegar los chavales con las becas para aprender inglés), pero dado que mucha gente nos está preguntando qué hacer en Malta en un viaje rápido, haremos de tripas corazón y cruzaremos los dedos pensando en que a lo mejor la gente que se apunta a viajar a este país lo haga de una manera cuando menos civilizada y respetuosa, como nos gustaría que lo hicieran cuando se visita España.

Existen muchas guías y muchos blogs sobre Malta, de forma que este "itinerario" no es más que una recomendación de amiguete y seguro que puedes encontrar otras rutas más interesantes que esta. Pero al menos, si estás un poco perdido sobre qué hacer un fin de semana en Malta, esto tal vez pueda interesarte.

El país:

Malta está situado en medio del Mediterráneo. Muy cerca de Sicilia (a donde se puede viajar en Ferry y llegar en hora y media, aunque pagando un pastón) y también cerca de Libia (con lo que la preocupación por lo que está ocurriendo allí en estos días es grande). Pertenece a la Unión Europea, de forma que no hace falta el pasaporte y está dentro de la moneda única, de manera que se usa el Euro. Su horario es el mismo que en España, aunque al estar situado bastante más al este amanece y anochece mucho antes. La temperatura es, en general, bastante cálida, o al menos templada. Aunque en invierno la humedad se puede notar bastante. Eso sí, es raro que se baje de los 9º. No llueve mucho, pero cuando lo hace parte de la isla se convierte en un auténtico río. Es interesante echarle un ojo a la página de El Tiempo que, hasta ahora, atina casi a la perfección, puestos a preparar el viaje.


Por su bravura recibieron la Cruz de San Jorge, que aparece en su bandera...

Pertenecieron a Inglaterra por lo cual tienen muchas costumbres británicas: conducen por la izquierda, adoran el fútbol (está a todas horas puesto en los bares), beben pintas de cerveza y hablan inglés. De hecho es uno de los destinos de moda para aprender la lengua de Shakespeare. Eso sí, entre ellos hablan maltés, una lengua complicadísima que hereda palabras del árabe y del italiano principalmente. En cualquier caso hemos visto a muchas personas sin ser capaces de decir una sola palabra de inglés hacerse entender, de forma que el idioma no es una gran barrera. Están acostumbrados a recibir miles de turistas permanentemente.

Las gentes:

Los malteses son por lo general gente simpática y agradable. Pero hay que entender que en las zonas turísticas algunas veces puedan estar hasta el gorro de los turistas. Olvida esa idea de "... pues viven del turismo..." y piensa cómo te sentirías si a diario tuvieras que soportar turis empanados, cuando no mal encarados. Tal vez si trabajas en la hostelería no te quede más remedio que aguantarlo, pero si trabajas en otro sector podrías llegar a saturarte con facilidad.

En general los españoles les caemos bastante bien aunque, debido a que en los últimos años estamos exportando manadas de adolescentes botelloneros cuyo único objetivo es pulirse la pasta de sus padres diciendo que han aprendido inglés, empezamos a resultarles algo molestos. No obstante, con la apertura de nuevas líneas de Ryanair y Vueling poco a poco empiezan a venir otras personas más normales. A fin de cuentas en dos horas y media te plantas aquí a un precio muy razonable.


Estoicos aunque a veces cueste...

Digo esto porque los malteses no son solo los conductores de autobús (una raza aparte a la que entender y llegar a querer), sino la persona que te indica amablemente donde está una calle, el chico que trabaja en la agencia inmobiliaria y se desvive por hacer bien su trabajo, el frutero de la esquina que se esfuerza en entenderte por poco inglés que hables o el camarero maltés que siempre tendrá una anécdota divertida que contar (generalmente de un italiano, algo así como nuestros chistes de Lepe...)

El viaje:

Planificar un viaje a Malta es muy fácil al estar volando las aerolíneas de bajo coste. En este caso voy a hacer un itinerario ficticio saliendo de Madrid el sábado 12 de marzo y volviendo el martes 15 (Ryanair vuela desde Madrid los martes, jueves y sábados). El coste total del vuelo ida y vuelta (según precios ahora mismo) es de 76,98 €. Es posible encontrar mejores tarifas, pero pongamos que te ha encantado este post y te lías la manta a la cabeza en este momento.

La salida de Madrid es temprana, a las 6:25. Y suelen ser puntuales, de forma que nada de llegar con la hora pegada. Los vuelos salen de la T1 y la manera más barata de llegar a esa hora al aeropuerto de Barajas es coger el autobús de la EMT que cuesta 2 € y para en Cibeles (un taxi, salvo que vivas cerca de Barajas te cobrará entre 30-35 €).

Recuerda que Ryanair es muy estricta con el tamaño y peso de la maleta. En cabina solo una y de 10 kg. Lo dicen muy claro y esas son sus condiciones. Si no te gusta puedes volar con otra compañía y pagar tarifas mayores. En cualquier caso, para un fin de semana no deberías necesitar mucho más.

El viaje de ida son apenas dos horas y media. Incluso si tienes suerte y hay buen viento puedes llegar a tardar menos (la última vez estábamos ya en la terminal a las nueve menos cuarto). Y una vez en el aeropuerto puedes optar por coger un taxi (que te cobrará en torno a 22 €) o coger el autobús nº 8 que lleva a Valletta, la capital. Lo normal es que la mayoría de la gente vaya en autobús, ya que el precio del billete son 0,47 €. En fin, que la diferencia es palpable. Eso sí, los autobuses son antiguos, muy antiguos. Ruidosos, incómodos, pequeños. Podríamos seguir poniendo adjetivos hasta llegar al adjetivo final: encantadores. Lástima que queda muy poco para que los retiren (en verano se reforma todo el sistema de transporte).


Qué bonitos y qué poco les queda...

El trayecto a Valletta dura en torno a 20 minutos. Puedes ir disfrutando el color de las calles al tiempo que intentas no clavarte el asa de la maleta en alguna de tus partes blandas. No te preocupes, en seguida llegas a la capital donde está la "estación de autobuses". Entrecomillo porque no hay estación. Es una plaza en torno a una fuente en la que paran todos los autobuses (al menos por ahora. No sabemos si con la reforma eso también cambiará). Una vez allí, baja del autobús y busca el siguiente bus que te lleve a tu hotel. Lo más normal es que hayas elegido un hotel entre Sliema y St. Julian, de forma que te valen todos los ´60s. Tampoco tiene pérdida: seguro que verás a gente con maletas ir hacia delante y si no puedes preguntar al autobusero "Tu esliema?". Por lo general te rugirá algo parecido a un "yes" de forma que puedes montarte y pagarle a él directamente el billete.

IMPORTANTE: lleva cambio. No se te ocurra intentar pagar con un billete porque lo normal es que no lo acepte y en la plaza donde paran los autobuses no es fácil cambiar. Máximo monedas de 2 € en los autobuses y ahí, ahí.


Día 1. Sábado. Valletta y Las Tres Ciudades

Has llegado al hotel y te has llevado la primera decepción: no puedes hacer el checking. En Malta lo normal es que la entrada en la habitación no se hace hasta las 14:00 así que lo más habitual es que si llegas en torno a las 11:00 no puedas entrar en ella. No pasa nada, ya que todos los hoteles están preparados para guardarte la maleta. Suelta el lastre y disfruta de tu primera excursión. Vamos a volver a Valletta. ¿Estoy loco? No, simplemente ahora gozarás mucho más el viaje puesto que no estarás pendiente de donde meter la maleta (o las piernas) ni de donde bajarte. Ahora es momento de fijarte en las vistas de la marina de Msida y de volver a la estación central de Valletta fijándote en todos los detalles. Y una vez en Valletta pasear por Republic St. hasta llegar al Castillo de St. Elmo. Piérdete por las callejuelas. No te quedes solo en Republic St. sino que atisba por los rincones (lleva calzado deportivo y prepárate a subir y bajar cuestas) y cuando tengas ganas de parar disfruta de la primera CISK del día (si eres cervecero vas a gozar como un niño).


La visita a la Concatedral es casi obligada. Impresionante por dentro...

El paseo por Valletta puede ser tan largo como quieras, pero aproximadamente se recorre en un par de horas. Mi consejo es que busques un sitio chulo para comer en Valletta y que comas allí (hay de todo tipo y precio, eso quedará a tu gusto...)

Una vez comidos, (conste que este itinerario está escrito para no "siesteros", religión que yo profeso, de forma que no me haría mucho caso a mi mismo) puedes coger los autobuses 1, 2, 4 o 6 para ver las tres ciudades: Victoriosa, Senglea y Cospicua. Un paseo muy bonito por unas ciudades impresionantes aunque muy pequeñitas y donde hay muchos menos turistas que en Valletta. Merece la pena detenerse en algún café y bajar hasta la marina de Victoriosa. Será un paseo de un par de horas que te pondrá en contacto con la Malta capitalina y con la época de los Caballeros de S. Juan, así como con la realidad de un tiempo que parece haberse detenido.


Si es impresionante desde el frente, imagina desde dentro...

Tras el paseo puedes volver al hotel y hacer el checking y descansar un poco. Si tienes ganas de marcha, el siguiente destino será St. Julian. Al igual que a Sliema te valen todos los autobuses ´60s aunque si no estás muy cansado y te apetece seguir caminando te aconsejaría un paseo al borde del mar, llegando a Balluta Bay y Spinola Bay y decidiendo dónde tomar algo. En Ballutta Bay te aconsejo echarte una pinta en Plough & Anchor, un diminuto pub precioso en el que una pinta cuesta 1,10 €. Si prefieres estar al lado del mar, justo en frente tienes Peppi´s y Frescos, algo más caros, pero al borde mismo del mar (y ojo, si ves a un melenudo vestido de cuero ten cuidado con acordarte del autor de este blog ;)

Si prefieres continuar puedes ir hasta Spinola Bay, a cinco minutos, donde tal vez te plantees cenar en Pepino´s (uno de los sitios con más "sabor" de la zona o en La Dolce Vita, con unas vistas impresionantes. No obstante, puedes seguir un poco más hacia arriba y entrar ya en St. Julian, donde la elección entre The Avenue (con unas pizzas tan impresionantes como económicas) o cualquiera de los restaurantes de cocina maltesa donde no dejar de probar el conejo, el plato típico de la isla o el lampuki, el pescado más cocinado.


La imagen no hace justicia, ni al tamaño ni a la calidad: 7,50 € cada una...

A partir de ahí, te dejo que entres en Paceville si tienes ganas de fiesta. Seguro que podrás perderte y saciar tus gustos con músicas de dudosa calidad, alcoholes garrafoneros y chavalería con ganas de fiesta sin fin. Ahí ya no puedo opinar puesto que no es el ambiente que yo frecuente, pero recuerda que no deberías acostarte muy tarde que mañana nos espera otro día largo...

sábado, 26 de febrero de 2011

Semana de interioridades

Esta semana ha pasado casi sin darnos cuenta. Aunque a tenor de la verdad vivir en un hotel no es nada agradable. La sensación que hemos tenido ha sido muy extraña, puesto que el hecho de estar obligados a dejar la habitación todas las mañanas para que la señora de la "limpieza" se detenga a pasearse un rato entre nuestras cosas nos ha llevado a darnos largas caminatas por la isla como si estuviéramos de vacaciones. En ocasiones con un objetivo claro y en otras simplemente vagando sin rumbo, haciendo tiempo para volver al hotel y allí trabajar un poco.



La biblioteca Nacional, nos espera para pasar buenos ratos...

Y es que aunque parezca que estamos de vacaciones no es así. Nuestro objetivo al venirnos a vivir a Malta mezcla el deseo de salir de España con la necesidad de continuar creciendo profesionalmente. Mi santa, por lo pronto, ya ha conseguido una "clienta". En pocos días comenzará a dar clases particulares de español, compaginándolas con la terminación de su Tesis Doctoral. Por mi parte, además del desarrollo de mi investigación postdoctoral, voy a encargarme de la coordinación del Campus de Malta del Euro-Mediterranean University Institute, y eso supondrá reuniones y bastante trabajo "de pasillos".


En definitiva tenemos muchas cosas que hacer además de holgazanear disfrutando de las vistas de la isla, pero el hecho de no habernos podido mudar y de que nuestro hotel no es precisamente un cinco estrellas ha llevado a que esta semana hayamos estado más ociosos de lo que nos hubiera gustado.


Puestos a pasear, disfrutando con el último detalle...

Aún así hemos podido avanzar en algunas gestiones e incluso hemos tenido tiempo (especialmente mi santa, y con toda la razón del mundo) de cabrearnos en Malta. El lunes fuimos a hacernos el ID Maltés, esa tarjeta de identificación que usa el gobierno del país para identificar a los extranjeros que viven aquí. La sorpresa fue mayúscula cuando, tras una hora de espera, el funcionario que nos atendió denegó hacérselo a mi santa si no presentaba el certificado de matrimonio. Dio igual que yo estuviera allí. Las leyes al respecto son claras: las mujeres casadas al hacer el ID deben presentar dicho certificado. Obviamente no nos hemos traído ese papel ni el libro de familia, de manera que, con todo su mosqueo, tuvimos que hacer el trámite en mi caso, nada más. Ahora queda esperar, ya que nos han comentado que el proceso para que me llamen para recogerlo puede demorarse... ¡6 meses!


Hay días en los que uno entiende bien el significado de "Omerta"...

El mismo día tuvimos ocasión de "disfrutar" otra de esas incongruencias que nos cuesta tanto entender desde nuestro punto de vista español: la apertura de la cuenta bancaria. Al final decidimos abrirla en el Bank of Valletta, que tiene incluso un International Client Centre. Centro en el que nos "despachó" una señorita con cara de pocos amigos y que tras pedirnos todo tipo de datos sobre nuestro banco en España, logró que mi santa llevase a su cabreo a proporciones bíblicas. El caso es que yo pensaba dar como referencia un banco con el que yo trabajo, pero en cuya cuenta no está ella. Aun así, autorizarla a ella en la nueva cuenta del banco maltés. Pues no. Si quiero autorizar a mi mujer para acceder a mi cuenta del banco necesito acudir a un abogado para que haga el pertinente trámite burocrático.

Al final optamos por ofrecer otra cuenta como referencia y rezar porque el día que llegue el papel a la sucursal pidiendo desde nuestro certificado de penales a la fe de bautismo quién lo recoja sea capaz de interpretar semejante galimatías político-financiero. El caso es que seguimos sin cuenta bancaria, de forma que tenemos que sacar el efectivo de un cajero automático pagando las estupendas comisiones que nuestros bancos españoles se encargan de cascarnos de forma inmisericorde.


Las frutas y las verduras a pagarlas en cash...

Durante estos dos o tres últimos días también hemos descubierto que en Malta llueve de lo lindo en febrero. O al menos que cada vez que llueve las calles de la zona en la que estamos (el Strand de Sliema) se convierten en ríos. Ya lo vimos la semana pasada, o más bien lo sufrimos en nuestras carnes. De forma que esta, cuando hemos visto caer chuzos de punta, nos hemos quedado en el hotel, lo que hace aun más acusadas nuestras ganas de que llegue el momento de dejarlo.


¿Alguien cambiaría esto por el Manzanares? yo no...

En cualquier caso, estos pequeños inconvenientes se quedan atrás cuando vamos notando que con el paso de los días nuestro inglés se va asentando, cada vez que salimos a la calle y observamos el mar acariciando las rocas, cada mirada o paseo que nos lleva a las cercanías de la que será nuestra casa a partir del próximo lunes, o simplemente cuando somos conscientes de estar viviendo y gozando una aventura que hemos decidido nosotros y que sabemos que nos llevará aun a mayores satisfacciones...

sábado, 19 de febrero de 2011

Malta, ¡aquí estamos de nuevo!

El martes 15 despegábamos a las 6:30, puntuales, camino a nuestro nuevo país. La noche anterior teníamos las clásicas tensiones para lograr no sobrepasar el peso establecido. Ryanair no deja que vueles con más de 10 Kg en cabina y además facturamos cada uno una maleta con otros 15 Kg. Pero de forma casi milagrosa conseguimos cargar con esos 25 Kg, sin mirar lo que dejamos atrás, sabiendo que los viajes a España serán al principio muy frecuentes y tiempo habrá para ir recuperando aquello que consideremos más necesario.

Una vez en Malta conseguimos coger un autobús sin demasiado problema, pese a ir cargados como mulos. Tan sólo hubimos de pagar un suplemento por exceso de equipaje, pero en total no llegó al euro (el billete del autobús cuesta 0,47) y en seguida llegamos a Valletta, para desde allí trasladarnos a Sliema, donde tenemos el hotel en el que vamos a vivir hasta finales de este mes.

Dentro de las múltiples opciones posibles de hoteles escogimos los apartamentos Bayview por su buena situación en el Strand, la calle principal de Sliema, cerca de los autobuses y especialmente por su bajo precio. 20 euros la noche es un buen precio, aunque tenemos que reconocer que nada más ver la habitación nos cayó un jarro de agua fría encima: un cuarto diminuto, interior, dando a un patio de no-luces que nos obligaba a tener encendida la luz permanentemente y, lo que es peor, la cortina echada para evitar miradas indiscretas. Bastante descorazonador, pero no hay como el subidón de los primeros días para evitar caer en el pesimismo.

El mismo lunes, tras dejar las cosas en recepción (generalmente en Malta el checking en los hoteles no se hace hasta las 14:00), callejeamos un rato para enfrentarnos a nuestra primera dificultad: abrir una cuenta en un banco. Aquí hay dos opciones: HSBC y Bank of Valletta. Probamos con el primero, pero tras una conversación muy cortés con una de las empleadas, nos dejó claro que sin el ID Maltés (un documento que expide el Ministerio de Asuntos Exteriores maltés a los expatriados) va a ser difícil conseguir abrirla. Incluso es posible que tengamos que solicitar a nuestro banco una carta de referencias. Como al día siguiente nos comentaría Luis, el Cónsul español en Malta, es curioso eso de que un banco te pida referencias para meter ahí tu dinero cuando tal vez debería ser el cliente el que se las pidiera a ellos para saber sin son fiables.


Los bancos y las operadoras, piratas de secano...

Tras desistir del tema de la cuenta bancaria, solucionamos la cuestión de la conexión a Internet contratando un mes de conexión móvil con Vodafone. Para hacerlo dejas 50 € de depósito por el modem USB (que te devuelven cuando lo entregas de vuelta), alquilas el modem por 20 € (en este caso con 3 días de regalo para que probáramos la navegación) y compras el saldo que consideres necesario (en nuestro caso un mes y 3 Gb, por otros 20 €). Es decir, 40 € para poder estar conectado dignamente.


El miércoles aprovechamos para ir a la Embajada, que no está en Valletta, como cualquiera hubiera pensado, sino en Ta´Xabiex, una zona muy elegante frente a la mejor marina de todo Malta. En la Embajada además de hacer el proceso de registro como nuevos españoles asentados permanentemente en la isla (desde entonces somos 126 españoles registrados), tuvimos ocasión de entrevistarnos con el Cónsul y de ser recibidos por la Embajadora. La visita, además de cortesía, tenía que ver con asuntos profesionales y ciertamente la cordialidad de ambos fue mayúscula.

Como habíamos decidido ir a la Embajada el miércoles y queríamos ver posibles pisos para alquilar con luz suficiente, decidimos dejar las visitas para el jueves. Habíamos cerrado la visita con Michael, un tipo majísimo de Sara Grech, una de las decenas de inmobiliarias que hay por la isla. Y no nos defraudó. Hizo su trabajo a la perfección. Simpático, con un inglés absolutamente inteligible (¿será que empiezo a entenderlo cada vez mejor?), nos mostró cuatro apartamentos. El primero de ellos maravilloso, el segundo y tercero aceptable y el cuarto simplemente grandioso. No nos hizo falta ver el piso por completo para saber que nos quedaríamos con él. Sólo observar el impresionante panorama que se observa desde el dormitorio principal y el salón  hizo que lo tuviéramos claro. A partir de ahí, la negociación, que hizo él en nuestro nombre. La dueña pedía 750 € al mes, y bajaba a 650 si alquilábamos por un año o a 600 si lo hacíamos por dos. Fuera como fuese, al final quedamos en 600 € con un contrato de un año. Así pues, salimos de la cuarta visita felices como perdices y con nuestra nueva casa, que estrenaremos a partir del día 28 de febrero.


Esto es lo que veremos justo nada más cruzar la calle...

El jueves poco más dio de sí que volver a pasear por la tarde por el que va a ser nuestro nuevo barrio y menos aun el viernes, día en el que cayó sobre la isla un auténtico diluvio. En Malta llueve poco, pero cuando lo hace entiendes por qué no hay ríos: son las calles las que se convierten en caudalosos arroyos. Y como buenos españoles curiosos nos pilló el grueso de la tormenta paseando a buena distancia del hotel. Excuso contar como llegamos a ponernos, pero estoy seguro que si nos hubiéramos caído desde el paseo marítimo al mar no nos habríamos mojado mucho más...

Hoy ha amanecido un día nuevamente despejado y con esa temperatura mágica que oscila entre los 15 y los 18 grados. Insuflados de hartazgo ante el cuchitril de habitación en el que estábamos hemos solicitado el cambio y no solo han aceptado sin problema sino que además nos han puesto en un nuevo edificio, en el que hasta tenemos la posibilidad de captar una Wifi gratis (que para cacharrear con el iPhone no viene nada mal).


...Y esto otro si miramos hacia la izquierda

Esto es más o menos lo que ha dado de sí estos primeros días. Mañana iremos a Marsaxlokk para intentar comprar algo de pescado. Ciertamente es extraño que en una isla, en la que abundan los pescadores, sea absolutamente imposible encontrar una pescadería o pescado en los supermercados. En cualquier caso será una buena posibilidad de volver a pasear por uno de los pueblitos más bonitos de esta isla que sigue ejerciendo su mágico influjo sobre nosotros en cada minuto que pasa...

miércoles, 5 de enero de 2011

25 Cosas que molan de Malta

Si estás pensando en visitar Malta tienes muchísima información en Internet sobre el país, qué cosas ver o dónde ir. Pero tras mi experiencia en esta semana fantástica, quiero hacer un listado de las 25 cosas que más me han gustado de Malta, ya que posiblemente un resumen así sea mucho más cómodo de leer que un post en el que relate a fondo todo lo que hemos visto:
1. Su clima. Cálido incluso en invierno. Si odias el frío, este es tu sitio

Si, en pleno diciembre ese es el cielo típico...
2. El mar está por todas partes (obviamente). Si te gusta el mar, lo vas a disfrutar.

 El amanecer de un día en Malta...
3. La arquitectura de los pueblos resulta muy similar a la española, de forma que tu mapa mental te lleva a una sensación cómoda, de estar en un sitio conocido.


Una calle cualquiera de Rabat...
4. Hay decenas de bares. Y son bastante económicos.
 
El Muddy Waters, tu sitio si te gusta el Rock...
5. La comida es excelente. Mediterránea, bien cocinada y abundante. Tiene influencias árabes e italianas y en cualquier caso es deliciosa.


Calamares en salsa de tomate y vino...
 6. Los vinos malteses son sorprendentes y dignos de probarse. No hagas caso a la idea de que son malos y caros que aparece por algunas webs. Los hay fantásticos.

Cuveé Farrugia, un vino para probar...
7. Los autobuses son vetustos e incómodos, pero tienen un encanto especial y son muy baratos.
  
Si no montas en un bus, no has estado en Malta...
8. Si quieres fiesta, la tendrás todas las noches de todos los días en la zona de Paceville.

Spinola Bay, donde la fiesta comienza...
9. Si quieres relax, tal vez no haya un sitio más indicado para buscarlo.

Mdina, la ciudad del silencio...
10. Todos los productos en los que pienses los encuentras sin demasiada dificultad. En ese sentido es similar a cualquier ciudad pequeña de España.


 Las uvas de fin de año...
11. Hay gente de todos los países, de forma que la "lingua franca" es el inglés, y puedes hablarlo sin temor a que tu acento no sea el más "académico".

 Si, aman a los gatos...
12. El inglés de los malteses es muy británico en sus expresiones y su acento muy fácil de entender.

Orgullosos de su herencia inglesa...
13. Tienes edificios históricos por todos lados. Se respira un pasado perfectamente conservado.

Palacio Presidencial en La Valletta...
14. Los fondos marinos de las 3 islas son de los más impresionantes de Europa.

 Grutas de Comino, con fondos ideales para bucear...
15. Por todas las esquinas surgen ideas para invertir, ya que recuerda bastante a la España de los años ´70 pero incluida en la Zona Euro.

La Bolsa de Malta...
16. La tasa de desempleo no llega al 7 %

El Intercontinental, uno de las decenas de hoteles en Malta...
17. La Universidad es gratuita.

CISK, la cerveza de este profe universitario...
18. Está idealmente situada, a tiro de piedra de España, Italia, Libia y Túnez. Con vuelos baratos.

 Llegarás en avión, pero disfrutarás en barco...
19. Les encanta el fútbol pero no nos odian por haberles metido 12 hace ya tantos años.

Cuando el ojo de Osiris te protege...
20. Lo más cercano a la delincuencia es la forma de conducir de algunos

Ojo con él, que tiene licencia...
21. Es muy fácil encontrar una Wifi abierta

Si hay Wifi hay Twitter y puedes ver lo que pasa en tiempo real...
22. No tiran petardos

Para petardos, los de verdad...
23. No hay que meter los espejos de los coches cuando aparcas.

¿Recuerdas  la última vez que aparcaste y no te cercioraste de meter los espejos, qué pasó...?
24. El color del país es la miel. No existe prácticamente el ladrillo cara vista

El color de Victoriosa, el color de Malta...

25. Es ante todo Mediterráneo, con su buen rollo y con su espíritu, que es el que corre (o corría) por nuestras venas.

 El Mediterráneo, siempre ese mar mágico...

No es un listado ordenado. Simplemente es la transcripción de las ideas que me iban viniendo a la mente y las iba apuntando. Pero seguro que tu puedes descubrir muchas más. Así que... hasta muy pronto, Malta...