Tras la pequeña decepción que ha supuesto no conseguir los votos necesarios para pasar a la final del concurso Sabático en La Rioja he estado pensando qué hacer con este blog. Por un lado no tenía demasido sentido que se mantuviera abierto ya que una vez que su propósito había sido superado los posibles visitantes podían enfrentarse con un anacronismo en los contenidos. Llevo muchos años en Internet y no soporto encontrarme con contenidos desactualizados y con lo que podríamos denominar "basura cibernética".
Pero por otro lado sentía pena abandonando y borrando los posts con los que estuve compitiendo. Enfocados en contar mis vivencias en un mes californiano, tal vez puedan servir de ayuda a alguna persona que algún día desee viajar a San francisco y esté buscando información sobre la ciudad. Además tampoco he sido nunca de los que esconden o destruyen lo que escriben. Gracias a Internet puedo publicarlo y volver a ello una y otra vez, a leerlo y sorprenderme a veces o enrojecerme en otras ocasiones.
Y finalmente, no renuncio a abandonar mi trabajo por un tiempo y poder dedicarme durante un año a llevar a cabo el proyecto que me llevó a presentarme al concurso de La Rioja. La investigación sobre cómo aprenden los niños utilizando las tecnologías, qué ocurre con sus familiares cuando se enfrentan a esa forma distinta de comportamiento, cómo se enlaza con los cambios que se están produciendo en los entornos rurales. En España o fuera de ella. Es un tema que me resulta apasionante y que creo que debe ser estudiado en profundidad, con seriedad y sin olvidar nunca la parte divulgativa, haciendo llegar las conclusiones a toda la sociedad.
Para llevar a cabo un proyecto así tendría que viajar, poder tener tiempo para entrevistarme con niños, con profesores, con padres y con abuelos. Analizarlo sobre el terreno. Contrastarlo. Y poder escribir sin la presión de las clases en la universidad, de las permanencias, de tener que hacer mil proyectos diferentes al mismo tiempo. Simplemente centrarme en investigar, esa palabra tan extraña para muchos en nuestro país, y escribir.
Siempre he dicho que uno no debe renunciar a sus sueños. Me vanaglorio de exigir a mis alumnos que persigan aquello que realmente quieran, que busquen ser felices luchando por lograr lo que desean. Y es momento de aplicarme el cuento. No sé lo que tardaré en conseguirlo. No sé si alguna institución será capaz de costearme lo que quiero llevar a cabo. No sé como enfocarlo sin la presencia de un patrocinador como en su momento podía haber sido La Rioja. Pero lo que si sé es que seguiré trabajando en ello.
Además seguiré publicando en este blog posts relacionados con las ciudades y países que vaya visitando. Al menos así los menos interesados en mi proyecto pero a los que os guste viajar tendréis un aliciente para volver por aquí de vez en cuando. Las puertas siguen abiertas y de ese modo se mantendrán para todos vosotros.
Así pues, ¡¡¡¡comenzamos de nuevo!!!!
(He cerrado la página de apoyo de Facebook pero una vez más vuelvo a agradeceros a todos los que en algún momento decidistéis haceros fans vuestro apoyo por todo)
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jueves, 9 de septiembre de 2010
lunes, 24 de mayo de 2010
Un concurso y unas razones
Seguramente muchos ya sabéis en qué consiste "Un año sabático en La Rioja". Se trata de una propuesta por parte de la Consejería de Turismo de La Rioja para regalar un año completo en esa tierra tan internacionalmente conocida por sus vinos. La campaña, con un gran contenido viral y muy bien enfocada utilizando las redes sociales, busca dar a conocer mejor La Rioja, su cultura, su oferta turística, su gastronomía y, en definitiva, sus gentes. Y el reclamo no puede ser más atractivo. Un año viviendo allí, con los gastos pagados, en el que poder desarrollar ese proyecto con el que siempre has soñado.
Al principio fui reacio a apuntarme. Lo primero que pensé fue "¿un año entero?". "Imposible". "Tengo que trabajar...". Es decir, mi cabeza siguió pensando en los términos a los que estamos acostumbrados: no riesgo, no aventura, no cambio. Pero poco a poco le di vueltas y comprendí que podía ser la oportunidad vital que tanto tiempo he esperado.
Llevo 18 años trabajando, poco tiempo comparado con los miles de personas que no han cesado durante toda su vida de dejarse la piel, sufriendo en muchas ocasiones puestos de trabajo desmotivadores. Trabajo en la educación, con lo que me puedo sentir privilegiado. Al menos mi trabajo se enfoca en sumar y no restar. En el contacto permanente con chicos que pronto se convertirán en los profesionales que nos llevarán a un futuro que soñamos con que sea mejor.
Durante años he trabajado en mi Tesis Doctoral, que está tan cerca de su lectura que ya casi ni me lo creo. Empecé estudiando la Web 2.0 y finalmente acabé adecuándola al análisis de los blogs y los microblogs como herramienta de aprendizaje en la Universidad. Apasionante o no tanto. Pero al menos me ha llevado a observar algo claramente. La educación es la base de las sociedades. Una educación que tiene que cambiar, que adecuarse a nuevas realidades, desde sus estadios iniciales hasta, obviamente, los grados universitarios.
Tras el final de la Tesis veo claro que quiero seguir indagando esos espacios de creación de aprendizaje. Los niños, los maestros, sus padres, todos tenemos retos por delante. ¿Cómo llegar a ellos?
Siempre pensé en escribir un libro. No una Tesis Doctoral, con su formato estricto. Un libro en el que pudiera contar, tras un trabajo de campo, qué es lo que ocurre desde un punto de vista diferente. Qué pasa con los niños que no habitan en grandes ciudades. Cómo se adaptan a la tecnología y cómo la incorporan en su día a día. Para ello necesito poder ver de primera mano a sus maestros, a sus padres, charlar con ellos dejándome asombrar, sin las prisas de la siguiente clase, el siguiente curso, el siguiente cliente que te pide una consultoría. Poder sentarme a escribir sin prisas, sin ruidos, sin obras de las que escapar y sin tensiones por alcanzar un mayor crédito profesional.
Me gusta comer. Disfruto paladeando una buena comida acompañada con una buena botella de vino. Y me gusta el sosiego. Necesito el sosiego. Paz, tranquilidad, observación, escritura. Esas son mis razones.
¿Conoces La Rioja? Pues reconozco que apenas. Más allá de una breve visita a Logroño. De un loco día de duración repleto de reuniones y sesiones de formación. Apenas tuve tiempo de perderme por sus calles. Y nunca he viajado por sus pueblos. Pero, definitivamente, quiero estar ahí...
Al principio fui reacio a apuntarme. Lo primero que pensé fue "¿un año entero?". "Imposible". "Tengo que trabajar...". Es decir, mi cabeza siguió pensando en los términos a los que estamos acostumbrados: no riesgo, no aventura, no cambio. Pero poco a poco le di vueltas y comprendí que podía ser la oportunidad vital que tanto tiempo he esperado.
Llevo 18 años trabajando, poco tiempo comparado con los miles de personas que no han cesado durante toda su vida de dejarse la piel, sufriendo en muchas ocasiones puestos de trabajo desmotivadores. Trabajo en la educación, con lo que me puedo sentir privilegiado. Al menos mi trabajo se enfoca en sumar y no restar. En el contacto permanente con chicos que pronto se convertirán en los profesionales que nos llevarán a un futuro que soñamos con que sea mejor.
Durante años he trabajado en mi Tesis Doctoral, que está tan cerca de su lectura que ya casi ni me lo creo. Empecé estudiando la Web 2.0 y finalmente acabé adecuándola al análisis de los blogs y los microblogs como herramienta de aprendizaje en la Universidad. Apasionante o no tanto. Pero al menos me ha llevado a observar algo claramente. La educación es la base de las sociedades. Una educación que tiene que cambiar, que adecuarse a nuevas realidades, desde sus estadios iniciales hasta, obviamente, los grados universitarios.Tras el final de la Tesis veo claro que quiero seguir indagando esos espacios de creación de aprendizaje. Los niños, los maestros, sus padres, todos tenemos retos por delante. ¿Cómo llegar a ellos?
Siempre pensé en escribir un libro. No una Tesis Doctoral, con su formato estricto. Un libro en el que pudiera contar, tras un trabajo de campo, qué es lo que ocurre desde un punto de vista diferente. Qué pasa con los niños que no habitan en grandes ciudades. Cómo se adaptan a la tecnología y cómo la incorporan en su día a día. Para ello necesito poder ver de primera mano a sus maestros, a sus padres, charlar con ellos dejándome asombrar, sin las prisas de la siguiente clase, el siguiente curso, el siguiente cliente que te pide una consultoría. Poder sentarme a escribir sin prisas, sin ruidos, sin obras de las que escapar y sin tensiones por alcanzar un mayor crédito profesional.
Me gusta comer. Disfruto paladeando una buena comida acompañada con una buena botella de vino. Y me gusta el sosiego. Necesito el sosiego. Paz, tranquilidad, observación, escritura. Esas son mis razones.
¿Conoces La Rioja? Pues reconozco que apenas. Más allá de una breve visita a Logroño. De un loco día de duración repleto de reuniones y sesiones de formación. Apenas tuve tiempo de perderme por sus calles. Y nunca he viajado por sus pueblos. Pero, definitivamente, quiero estar ahí...
Datos personales
- Fernando Checa García
- Madrid, Madrid, Spain
- Profesor y Formador. Investigador sobre los Medios Sociales.
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